04 diciembre 2012

Llorando a veces se aprende :(

Luego de escuchar a mi amiga narrarme entre sollozos lo ocurrido, me quedé pensando en todo lo parecido que tenía a mi situación de hace algún tiempo atrás, varios años atrás, una situación muy parecida a la de ella. Llorando como ella, diciendo amargamente tragando lágrimas "¿por qué me hizo esto si yo lo amaba?", "¿por qué no confíaba en mí si él lo era todo para mí?", "¿por qué es así conmigo?", "¿por qué no me quiere si yo lo amo?". Y lo más triste es hacerle ver lo lógico, innegable e inevitable: Porque a él tú le importas un carajo. Si de verdad le importaras te buscaría, te pediría disculpas, no saldría huyendo ni buscando excusas estúpidas, no hurgaría en tu vida pasada porque a él no le debe importar algo que no le corresponde, no buscaría la sinrazón en el presente porque eso es lo que hace. Si alguien te ama DE VERDAD jamás te hará llorar, jamás te dirá cosas hirientes, te celará tal vez, pero en su justa medida, sin agobiarte como lo hace, sin sacarte lágrimas por cosas que nunca pasaron, no al extremo de espulgarte para encontrar erradamente cosas que no existen, que no son. Jamás te llamará o se referirá a ti como si fueras una cualquiera (una puta, seamos sinceros), jamás te dirá que se tiró a otras porque tú no podías darle "eso" que tanto quería. Un hombre que ama no es capaz de hacer eso. A mí me costó mucho entenderlo, aún, pasados más de diez años, me sigue costando pensar cómo y por qué pude soportar tanto, y creo que nadie merece pasar por algo así. Viéndola llorar recordé cuando yo lo hacía, desconsolada, buscando algún apoyo desesperadamente. Gracias a Dios yo encontré el hombro de mi amiga y ella fue la que en ese momento me ayudó a ver las cosas con más claridad, me escuchó, secó mis lágrimas, me dio un té caliente y me dijo "llora todo lo que quieras, lleva tu luto, llora, sí, pero luego sacúdete, camina hacia adelante, mira hacia adelante, y no vuelvas a llorar más". Y eso hice. Viendo a mi amiga llorar, recordé cuánta ayuda necesité aquella vez, y supe que ella también la necesitaba urgentemente.
Parece una tontería, pero cuando nuestro amor propio está en el piso dejamos que los hombres nos maltraten, que nos hagan mierda... ¿por qué? Aceptamos cualquier imbécil a nuestro lado, no nos damos cuenta de cuánto valemos y que merecemos más que ese pobre idiota. Pero no nos damos cuenta, hasta que nos dejan con el corazón roto, el autoestima en el piso y en un estado de total confusión, tal como dejaron a mi amiga, tal como me dejaron a mí. Ánimo Solcito, ya vendrán tiempos mejores y tocará sonreír, aunque sea sola, pero es mejor así que mal acompañada. Me voy con esta canción, que alguna vez le dediqué a alguien, pero que no supo valorar lo que trataba de decirle con esto.